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¡Vuela de nuevo!

Así se llama uno de los proyectos que hemos llevado a cabo durante el verano de 2009 con la ayuda del programa VOLCAM de Caja Mediterráneo. Las actividades de este proyecto han girado en torno al uso de un voladero circular que, con la ayuda de voluntarios, hemos construido.

Los voladeros que utilizamos habitualmente en los centros de recuperación de especies amenazadas son grandes jaulones cuadrangulares. Las especies más voladoras o de vuelo más acrobático, las de mayor tamaño, o las que deban recuperarse de lesiones que puedan comprometer el vuelo, necesitarán instalaciones de mayor tamaño que los ejemplares pertenecientes a especies más pequeñas, menos voladoras o sin lesiones en las alas.

A fin de facilitar un vuelo continuo a las aves que lo necesiten para lograr su total recuperación (por ejemplo tras la resolución de algunos traumatismos especialmente complicados), podemos utilizar un voladero circular, semejante a un enorme túnel con forma de donut. Este sistema facilita en gran medida la recuperación de la capacidad de vuelo y una excelente musculación.

Vista del interior

Las rapaces nocturnas, aunque no se consideran habitualmente muy voladoras, requieren de una buena capacidad de vuelo para su supervivencia. El vuelo sostenido es básico para huir o realizar desplazamientos y algunas especies además son migradoras. Los chotacabras, otro grupo de aves con el que trabajamos habitualmente, realizan vuelos sostenidos y acrobáticos para dar caza a los insectos voladores de los que se alimentan.

El voladero circular que hemos construido es de casi 20 metros de diámetro exterior, lo que supone que por cada vuelta que realice el ave, recorre 50 metros aproximadamente. El pasillo por el que realizan el vuelo es de 4 metros de ancho, con una altura de tres metros, dejando en su interior una instalación más pequeña de casi 10 metros de diámetro que puede ser utilizada también como voladero.

Desde Brinzal queremos agradecer la inestimable colaboración de todos los voluntarios que durante el caluroso verano de 2009 hicieron posible la construcción de esta magnifica instalación, en especial a los alumnos de la Escuela Taller Río Guadarrama sin cuyo entusiasmo este proyecto no hubiera sido posible.¡¡¡GRACIAS!!!