Mayo-Diciembre 2007
ANTECEDENTES
Gran parte de los actuales proyectos de conservación implican manejo de ejemplares, ya sean programas de cría en cautividad, traslocaciones, proyectos de reintroducción o reforzamiento de poblaciones. Adicionalmente, son varios miles de rapaces las que ingresan cada año en los aproximadamente sesenta centros de recuperación que existen en España. En ocasiones, y especialmente en este último caso, las liberaciones se acometen sin demasiadas referencias respecto a las posibilidades de adaptación al medio de los animales liberados, condenando a una muerte segura a muchos de los ejemplares liberados y malgastando recursos económicos. Bajo esta óptica, la función de los centros de recuperación acaba con la liberación del animal, trabajándose así a ciegas en lo concerniente a la eficacia de las técnicas de rehabilitación y liberación.
A excepción del trabajo pionero llevado a cabo por Asensio y Barbosa (1990) basado en la recuperación de anillas, no existe hasta la fecha trabajo alguno que evalúe la eficacia de nuestras liberaciones. En esta publicación, los resultados intuyen una mala adaptación de las aves tras su rehabilitación. Afortunadamente, el citado artículo ha quedado ya obsoleto dado que las técnicas utilizadas en los centros de recuperación parecen haber mejorado significativamente, pero el único acercamiento que se está llevando a cabo en este sentido está formado por el anillamiento rutinario de las aves que liberamos. Aunque provechoso, este sistema nos ofrece una información escasa y anecdótica sobre la adaptación de las aves, ya que básicamente se dispone de información de los que mueren o se accidentan posteriormente, y en un porcentaje ínfimo.
El presente proyecto basado en el radioseguimiento de ejemplares liberados, y las conclusiones que hemos podido extraer, ayuda a mitigar esta carencia, arrojando luz sobre qué procedimientos de rehabilitación, circunstancias físicas del ave o métodos de liberación son los más adecuados para asegurar la adaptación del ejemplar una vez liberado, así como cuáles no lo son en absoluto para acometer este tipo de proyectos.
Colocación de un emisor a un ejemplar de Lechuza Común (Tyto alba) mediante un arnés.
METODOLOGÍA
La primera fase del proyecto consistió en formar a los colaboradores en técnicas de radioseguimiento. Concluido el aprendizaje teórico, durante las primeras semanas de participación de cada voluntario, se llevaron a cabo tantas prácticas simuladas asistidas como fueron necesarias hasta tener un conocimiento completo del equipo, resolver problemas técnicos, triangular con exactitud y localizar emisores mediante homing. En total se dedicaron 250 horas a la formación de los colaboradores.
Cada participante fue evaluado, hasta que adquirió la destreza necesaria para empezar a hacer el trabajo de campo de forma autónoma. De cualquier modo, en las primeras salidas reales al campo todos los colaboradores fueron acompañados.
Para formar parte de la muestra se escogieron ejemplares con el historial más habitual en los centros de recuperación (ejemplares juveniles que ingresaron siendo pollos) o individuos con algún tipo de minusvalía. De las siete especies de rapaces nocturnas presentes en la Comunidad de Madrid, se rechazaron dos debido a su estatus irregular y escaso (Asio flammeus) o por su pequeño tamaño (Otus scops), que haría difícil portar un emisor del peso que requiere la duración que habíamos estipulado.
En total se marcaron 20 individuos: 7 ejemplares de Mochuelo (Athene noctua), 2 ejemplares de Búho Real (Bubo bubo), 3 ejemplares de Cárabo (Strix aluco), 3 ejemplares de Búho Chico (Asio otus) y 5 ejemplares de Lechuza Común (Tyto alba). Se guardó una relación porcentual aproximada entre la cantidad de ejemplares escogidos de cada especie y la cantidad de ingresos de la misma en nuestro centro de recuperación.
| Especie | Nº historial | Edad | Problemas / discapacidad |
| Athene noctua | 9819 | Adulto | Recuperado de fractura en la pata, traumatismo craneal y problemas nerviosos. Queda tuerto. |
| Strix aluco | 9973 | Joven | Inexperiencia |
| Bubo bubo | 9871 | Joven | Inexperiencia. Falta uña I de la garra derecha |
| Strix aluco | 10083 | Joven | Inexperiencia |
| Tyto alba | 10559 | Joven | Recuperada de parasitosis (Trichomonas) |
| Athene noctua | 10580 | Joven | Recuperado de fractura en ala. Queda tuerto. |
| Tyto alba | 10657 | Joven | Recuperado de luxación en ala |
| Tyto alba | 10688 | Joven | Debilidad |
| Athene noctua | 10724 | Joven | Recuperado de herida profunda en el codo |
| Athene noctua | 10623 | Joven | Recuperado de fractura en el esternón |
| Athene noctua | 10628 | Joven | Recuperado de fractura de ala y cadera |
| Asio otus | 9976 | Joven | Recuperado de aspergilosis. Queda tuerto. |
| Bubo bubo | 9889 | Joven | Inexperiencia |
| Athene noctua | 10567 | Joven | Recuperado de parasitosis (Capillaria) y problemas nerviosos por traumatismo |
| Athene noctua | 10394 | Joven | Recuperado de fractura de pata |
| Tyto alba | 10164 | Joven | Recuperado de fractura abierta en el ala |
| Tyto alba | 10354 | Joven | Inexperiencia |
| Asio otus | 9952 | Joven | Inexperiencia |
| Asio otus | 9992 | Joven | Inexperiencia |
| Strix aluco | 10605 | Joven | Traumatismo y fuerte parasitosis Problemas irresolubles de visión en ambos ojos |
Mochuelo Común (Athene noctua). La antena del emisor sobresale por su espalda.
Cárabo común (Strix aluco) con emisor colocado en su espalda.
El peso de los emisores determina el tamaño de la batería del emisor, y ésta la duración y/o potencia del mismo. Al estudiarse la supervivencia, debemos estar seguros de que el sistema de marcaje no interfiere en la capacidad del animal para sobrevivir. Aunque los estudios habitualmente establecen un máximo de 4-5% del peso del ave, con el sistema de arnés y mochila que hemos utilizado, hemos optado por porcentajes inferiores que nos garanticen la absoluta inocuidad del sistema. Así, los emisores utilizados suponen tan solo un 1-3% del peso, dependiendo del animal.
La duración de los emisores debía ser de al menos seis semanas. Este es el periodo asumido por Duke et al (1981) a partir del cual podemos asumir que el animal que continúa vivo tras este periodo se encuentra definitivamente adaptado. El objetivo fue, por tanto, evidenciar si cada animal sobrevivía o no dicho periodo tras ser liberado.
A medida que los ejemplares fueron estando listos para ser liberados, fueron marcados en las instalaciones de Brinzal.
El marcaje se efectuó 24 horas antes de su liberación, de modo que nos aseguráramos del buen funcionamiento inicial del emisor, y de la ausencia de problemas (rozaduras, interferencias en el vuelo) del sistema de sujeción.
Además del emisor, todos los ejemplares fueron identificados con anillas metálicas numeradas con remite Ministerio de Medio Ambiente.
Una vez liberado, cada ejemplar fue objeto de seguimiento regular, intensificándose durante los primeros días para no perder la señal del emisor, ya que es esperable una mayor dispersión durante este periodo. Así, por lo general, cada ejemplar fue monitorizado de forma diaria (durante el día o durante la noche) hasta que transcurrieron varios días sin efectuar desplazamientos significativos. A partir de ese momento, en algunos casos las localizaciones pudieron ir espaciándose en el tiempo (cada dos o tres días).
RESULTADOS
El número total de participantes en el proyecto ha sido de 30, habiéndose realizado 170 salidas, en 111 jornadas. Algunas de éstas jornadas acumularon dos salidas o más (1-4 salidas) por parte de diferentes grupos de participantes que trabajaron en lugares distintos.
El número de horas de campo asciende a 658 horas y media, habiéndose repartido las salidas entre las 7:45 a.m. y la 1:15 a.m. y las llegadas entre las 10:30 a.m. y la 1:45 a.m.
El número de kilómetros realizado ha sido de 18.330, repartido entre 14 coches. El número medio de kilómetros realizado por jornada y equipo es de 107,8 km.
Del total de animales marcados (n=20), perdimos la señal de su emisor antes de las seis semanas de seguimiento en siete ejemplares (35%). A pesar de no poderse descartar la supervivencia de estos ejemplares, máxime cuando no sabemos a ciencia cierta la causa de la pérdida de señal en cinco de ellos, no podemos incluirlos en la interpretación de resultados en lo referente a supervivencia.
En la siguiente tabla figuran las causas seguras y posibles de pérdida de los animales, incluyéndose una breve explicación aclaratoria con hipótesis sobre la causa de pérdida en los casos en que ésta sea desconocida.
| ESPECIE | Nº HIST | CAUSA PÉRDIDA | Días |
| Athene noctua | 10394 | Fallo del emisor o mortalidad con destrucción del emisor. Tras la liberación, no se vuelve a localizar. | 0 |
| Tyto alba | 10354 | Fallo del emisor o mortalidad con destrucción del emisor. Tras la liberación, no se vuelve a localizar. | 0 |
| Tyto alba | 10559 | El animal consigue romper una de las sujeciones del emisor, quitándoselo. | 2 |
| Tyto alba | 10688 | Probable dispersión excesiva o mortalidad con destrucción del emisor a los 7 días de su liberación. | 7 |
| Bubo bubo | 9889 | Fallo del emisor o mortalidad con destrucción del emisor a los 10 días de su liberación. La potencia del emisor, y la cuantía de la búsqueda a que fue sometido descartan la dispersión como causa de pérdida. | 10 |
| Strix aluco | 10083 | Fallo del emisor. Este dispositivo funcionó irregularmente desde el primer día de seguimiento. | 13 |
| Asio otus | 9992 | Dispersión excesiva. Tras un mes formando parte de un dormidero comunal de la especie, desaparece junto con el resto de ejemplares a causa probablemente de molestias. | 30 |
Del total de animales marcados (n=20), siete ejemplares (35%) murieron antes de cumplir las seis semanas de vida en libertad (ver tabla 8).
Un sólo un ejemplar fue recogido en un avanzado estado de caquexia (nº 9871 con ausencia de la uña posterior derecha) al no haber sido capaz de alimentarse de modo regular durante el mes que estuvo libre. Ingresó vivo en Brinzal pero falleció a las 36 horas de su ingreso.
Un ejemplar (nº 9976, tuerto) sufrió mortalidad no natural, al electrocutarse en un tendido eléctrico de baja tensión. La necropsia reveló que el animal, si bien se encontraba en un peso ligeramente inferior al normal, había estado alimentándose regularmente.
El resto de casos de mortalidad lo componen cinco ejemplares, cuatro de ellos mochuelos comunes, que fueron depredados. En todos los casos recuperamos el cadáver o sus restos, de modo que pudimos averiguar la especie que había depredado sobre ellos. A excepción de un ejemplar depredado durante su primera noche tras la suelta, y otro del que sólo pudimos recuperar restos óseos y plumas, el resto se encontraban en perfecto estado muscular, u obtuvimos evidencias de que se alimentaban suficientemente.
Hemos constatado la supervivencia por un periodo superior a seis semanas en seis ejemplares, lo que supone un 30% de los animales liberados, y un 46,1% de los que pudimos controlar durante este periodo. Este intervalo de tiempo marca el periodo a partir del cual podemos considerar adaptado a un animal tras su liberación (Duke et al., 1981).
Los cárabos comunes son los que han demostrado una mayor capacidad adaptativa, con una nula mortalidad y un 100% de ejemplares adaptados, seguidos por lechuzas comunes y búhos chicos, que muestran porcentajes del 50%. Los que peor han sobrevivido tras la suelta han sido los mochuelos comunes, con un porcentaje de adaptación del 33.3%.
A la vista de estos resultados podemos concluir que, aparentemente, la capacidad para evitar depredadores tiene más peso en la supervivencia de los animales liberados, que su habilidad para conseguir alimento (cazar).
Algunos de los animales liberados sufrían minusvalías fruto de una ausencia de total recuperación, o por problemas irresolubles. Entre ellos, cuatro casos estaban tuertos o con problemas irresolubles de visión. A un quinto ejemplar le faltaba la uña del dedo I. Todas estas minusvalías han sido consideradas hasta la fecha como motivo para la no liberación de los ejemplares que las sufrieran.
En la siguiente tabla puede consultarse la condición de cada ejemplar minusválido, así como su resolución.
| Especie | Nº historial | Problemas / discapacidad | Resolución | Adaptación |
| Athene noctua | 9819 | Tuerto | Depredado el 1º día | No valorable |
| Bubo bubo | 9871 | Falta uña I de la garra derecha | Muerto por inanición a los 28 días | No |
| Athene noctua | 10580 | Tuerto. | Depredado a los 25 días | No valorable |
| Asio otus | 9976 | Tuerto | Electrocutado a los 22 días | No valorable |
| Strix aluco | 10605 | Pérdida parcial de visión en ambos ojos | Supervivencia mayor a seis semanas | Sí |
A la vista de estos resultados no podemos extraer conclusión alguna, pues en más de la mitad de los casos no hemos podido evidenciar claramente la adaptación o no de los ejemplares.
El 100% de los mochuelos que fueron liberados con algún tipo de minusvalía fueron depredados, mientras que la mitad de los que fueron liberados en condición normal consiguieron adaptarse.
CONCLUSIONES
Diversos factores han dificultado la obtención de pruebas definitivas acerca de la adaptación de las rapaces nocturnas tras su liberación, fundamentalmente la escasa potencia de los dispositivos de emisión utilizados. Desgraciadamente, el pequeño tamaño de estas aves hace muy difícil poder contar con una mayor potencia en el emisor que portan, ya que nos veríamos obligados a incrementar sustancialmente el peso del emisor, comprometiendo de ese modo la adaptabilidad del ejemplar.
Debido al relativamente alto número de ejemplares perdidos, de los que no podemos saber a ciencia cierta si han sobrevivido o no, la muestra se ha visto reducida significativamente, no siendo posible por tanto llevar a cabo análisis estadísticos fuera de algunos sencillos descriptores.
Aún con el peso de los problemas anteriormente planteados, hemos podido verificar que, al menos el 46% de los ejemplares liberados, se han adaptado al medio. Este porcentaje podría haber sido mucho mayor de no haberse compuesto la muestra de un número tan importante de mochuelos (7 de los 20 ejemplares marcados), que han mostrado tener una altísima mortalidad asociada por depredación.
Con relación al peso de las diferentes variables en la supervivencia de los animales, dado que todas las aves liberadas fueron sometidas a un intenso entrenamiento en la captura de presas vivas antes de ser liberadas, en los resultados del presente proyecto hemos podido minusvalorar la habilidad para cazar como variable importante frente a la capacidad de huída o evitación de depredadores. De hecho, muy posiblemente, habríamos encontrado un mayor porcentaje de animales emaciados o debilitados si no hubieran sido sometidos al entrenamiento en captura de presas. Parece por tanto recomendable continuar con el entrenamiento en captura de presas antes de la liberación.
En cuanto a la depredación observada en los ejemplares de mochuelo, y su aparente relación con el hábitat de liberación, parece adecuado liberar a estas aves fundamentalmente en olivares. En este hábitat la presencia de otras rapaces es minoritaria para tratarse de zonas forestales, y ello puede explicar la abundancia natural de mochuelos en estas zonas. Así pues, parece adecuado también evitar las sueltas de esta especie en zonas que, como los encinares, poseen una alta riqueza de especies potencialmente depredadoras. Este criterio de liberación parece especialmente importante para los ejemplares juveniles y para aquellos que sufran algún tipo de minusvalía.
En relación a las minusvalías, los datos no son concluyentes. La mortalidad por depredación en 2 ejemplares y por electrocución en uno antes de las seis semanas de vida en libertad ha reducido la muestra a dos ejemplares (un superviviente y un inadaptado). Lo que sí parece intuirse es que, al menos en mochuelos comunes, la minusvalía visual –si bien no parece limitar su capacidad para alimentarse- incrementa la probabilidad de ser depredado.
A la vista de los resultados obtenidos, parece lógico y necesario continuar estudiando la capacidad de estas aves para adaptarse, incrementando el número de casos y teniendo en cuenta variables adicionales entre las que se debería tener en cuenta, y de forma muy especial, la tasa de depredación que de forma natural ocurre en las poblaciones silvestres.
Con la colaboración de:
EQUIPO DE TRABAJO
Iván García, Lidia López, Carmen Sanz, Raúl Alonso, Mª José Caballero, Patricia Orejas, Rocío Blanco, Lucas González, Verena Valenzuela, Antonio Agudo, Carolina Battistoni, José Mª Blázquez, Sergio Cánovas, Marina Catalán, Marta Conejo, Emilio Escudero, Carolina Esteban, Javier Esteban, Luis Francisco, Marta García, María Gómez, José Manuel Hebrero, Francisco Jáñez, Fernándo Jiménez, Gabriel Lasquetty, Alfonso Mamán, Rubén Mena, Paloma Moreno y Esther Orejón.
BIBLIOGRAFIA
Asensio, B., Barbosa, A. (1990). La readaptación al medio natural de las rapaces liberadas de centros de rehabilitación, según muestran las recuperaciones de aves anilladas. Ecología, 4: 223-228.
Duke, G.E., P.T. Redig and W. Jones. 1981. Recoveries and Resightings of Released Rehabilitated Raptors. Raptor Research 15 (4): 97-107.
Redig, P.T., L. Degernes and M. Martell. 1988. The release of one-eyed, one-footed and otherwise physically impaired raptors. Proceedings of the National Wildlife Rehabilitators’ Association Annual Meeting, Foster City, California.





