Aprendiendo a ser un Búho

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Cerca del 40% de los ejemplares anuales en Brinzal, son Pollos.

Como muchos de vosotros ya sabéis, a lo largo de un año, llegan al Centro de Recuperación para Rapaces Nocturnas alrededor de 1200 ejemplares. De estos, cerca del 40% son pollos en ocasiones caídos del nido, y en muchos casos lo que llamamos pollos volantones, que salen prematuramente del nido y deambulan por los alrededores hasta que son capaces de volar. En estas especies (salvo en la lechuza común) es su forma natural de desarrollarse y siguen al cuidado de sus padres aunque se encuentren alejados del nido.

Sin embargo, es frecuente que caigan al suelo y sean recogidos por personas bienintencionadas pensando que están abandonados. Gran parte de ellos llegan a Brinzal, donde se les realiza un completo chequeo veterinario y, si es necesario, el tratamiento adecuado para su recuperación.

  1. IMPRONTA
    Durante el tiempo que pasan en el centro, es muy importante que no se acostumbren al ser humano y que aprendan a que especie pertenecen (lo que se llama impronta); así, su desarrollo psicológico será el adecuado y podrán volver a la naturaleza.

    Es aquí donde contamos con la ayuda de las “nodrizas”, ejemplares irrecuperables a los que la gravedad de sus lesiones no ha permitido volver a ser libres. Actúan como padres adoptivos de los pequeños búhos, alimentándoles y enseñándoles lo necesario para que no tengan problemas de comportamiento.

  2. PREPARACIÓN PARA LA LIBERTAD
    Además, un aspecto importante sobre todo en determinadas especies, como los mochuelos, del que carecen al crecer en cautividad, es el reconocimiento de sus posibles depredadores. En Brinzal reciben el entrenamiento necesario para que sepan reaccionar ante la presencia de otras rapaces o de carnívoros terrestres, con lo que mejora sustancialmente su preparación para la vida en libertad.

    Otra importante labor en la que contamos con la ayuda de los irrecuperables es la cría en cautividad, fundamentalmente con lechuza común. Todos aquellos pollos nacidos en cautividad en nuestro centro son liberados a la naturaleza, lo que ayuda a reforzar las poblaciones naturales de la especie en determinadas zonas.