Un Mochuelo en cada Olivo

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Descripción del producto

Un mochuelo en cada olivo es el proyecto que BRINZAL está desarrollando en el valle del Tajuña (Madrid) desde 2012, con la colaboración de la Fundación Biodiversidad, del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. En 2013, continuamos trabajando con el objetivo principal de contribuir a la mejora del estado de las poblaciones ibéricas de Mochuelo Europeo (Athene noctua), que han descendido un 40% en los últimos 15 años.

La principal causa del alarmante declive es el cambio en los usos agrícolas del territorio, por lo que resulta fundamental implicar en el proyecto a los propietarios o usuarios de los terrenos apropiados para la presencia de mochuelo.

Se pretende, además, fomentar la aplicación en un futuro y en otros lugares de estas acciones, así como testar el efecto positivo que puede ejercerse sobre las poblaciones de esta especie por medio de ellas. También se busca crear en la población local un ambiente favorable hacia la especie y en general hacia la adopción de este tipo de medidas de gestión.
 

  1. ACTIVIDADES EN DESARROLLO

     
     
    De común acuerdo con los propietarios y agricultores estamos mejorando el hábitat para adecuarlo a las necesidades del mochuelo, siguiendo fórmulas similares a las utilizadas en proyectos de custodia del territorio.
     
     
     
    Para que la gestión resulte exitosa, el agricultor no debe ver mermados sus beneficios, siendo incluso deseable que dicha gestión incremente la renta extraída del terreno, incremente su valor o disminuya los costes de mantenimiento.

    Una vez que los agricultores se adhieren al proyecto, hacemos una valoración de sus terrenos para concretar las posibles actuaciones a realizar, que nunca han de suponer coste alguno para ellos. Dependiendo del tipo de cultivo, la extensión de las parcelas y de las posibilidades que nos brinden los propietarios, estas actuaciones han sido:

    – Creación o mantenimiento de vegetación natural, bien sean linderos, islas de vegetación o parcelas no cultivadas. Estas áreas no cultivadas producen la mayor parte de los invertebrados que conforman la dieta del mochuelo.

    – Potenciar, donde sea posible, la alternancia y heterogeneidad de usos en las parcelas.

    – Colocación de cajas nido para la especie.

    – Plantación de árboles en algunas de las zonas intervenidas, concretamente almendros (Prunus dulcis), de cara a garantizar la existencia de lugares de nidificación a largo plazo. Estos árboles tienen, además, la peculiaridad de que son muy bien recibidos por los agricultores, por su producción, y favorecen tanto a los mochuelos como a otras muchas otras especies.

    – Instalación de estacas de madera, para que los mochuelos puedan utilizarlas como posaderos o perchas desde las que cazar en aquellos lugares donde no existan estructuras disponibles para este uso (vallas, postes, olivos, etc.).

    – Construcción y restauración de majanos –acumulación de piedras procedentes de las tierras de labor- con cavidades interiores, de forma que puedan ser utilizadas no sólo como atalayas de caza, sino también como lugares de nidificación.

    – Fomento del mantenimiento de la vegetación natural y durante el máximo tiempo posible en el suelo de olivares, aconsejando la disminución del roturado o el mantenimiento de rodales de cobertura vegetal alrededor de cada pie. De este modo se favorece la presencia de presas para el mochuelo y se pretende evitar el uso de compuestos químicos (herbicidas, nitratos…)

    – Fomento del apilado y abandono de los restos de poda como refugio para muchos invertebrados silvestres, además de otros pequeños vertebrados.


     
    La evaluación del grado de éxito, en cuanto a presencia de mochuelo, obtenido gracias a la gestión del hábitat, se realizará comparando las cifras obtenidas mediante censo en las áreas sujetas a manejo, con las de zonas adyacentes de características similares pero sin actuaciones de mejora.
     
     
    Además, para favorecer más rápidamente un incremento en la población de mochuelo en las zonas en las que estamos trabajando, se han liberado decenas de mochuelos rehabilitados en nuestro centro de recuperación. Estos ejemplares ingresaron tras haber sido atropellados, disparados, encontrados en el suelo siendo aún muy jóvenes, etc. y pudieron ser liberados de nuevo tras su asistencia y rehabilitación. Solamente si el hábitat es adecuado, y aporta todos los requerimientos de la especie, estos ejemplares se establecerán en el lugar.

    Paralelamente estamos llevando a cabo una campaña divulgativa, informando y concienciando sobre el proyecto, la agricultura sostenible y la conservación de la biodiversidad.

  2. ETIQUETA DE CALIDAD

    Los productos resultantes de estas prácticas agrícolas sostenibles (aceite, vinagre, vino y hortalizas) han sido distinguidos a través de un etiquetado de buenas prácticas que favorecen al mochuelo, lo que supone un valor añadido para todos estos productos y sirve de escaparate para la especie y para las medidas de manejo ejecutadas. Además, se ha realizado una campaña publicitaria de los productos etiquetados, con el fin tanto de aumentar la venta de estos (dándolos a conocer al público en general) como de mostrar los beneficios de participar en un proyecto de este tipo, para otros agricultores y propietarios.

    Partimos de la idea que una gestión sostenible en los usos agrícolas puede proporcionar múltiples beneficios a los agricultores mientras que propicia un ecosistema óptimo tanto para el mochuelo como para otras muchas especies de aves amenazadas. Esta estrategia supone un paso más allá en la conservación de la biodiversidad, al implicar a agricultores y propietarios directamente en la protección de una especie salvaje. El agricultor obtiene a su vez beneficios tangibles, como la disminución de costes, el incremento notable de la calidad y la apertura a nuevos mercados.

    Aquí puedes conocer los productos que, por el momento, han sido etiquetados bajo este proyecto y contactar con los productores si estás interesad@ en adquirirlos.

  3. RESULTADOS MUY ESPERANZADORES EN 2012

     
     
    A lo largo del primer año de andadura, el proyecto Un Mochuelo en cada olivo aglutinó las tierras de casi una veintena de agricultores y 6 cooperativas que trabajan los campos para llevar hasta la mesa la verdura necesaria para 230 familias ó grupos de consumo.

    En total se trabajó en una extensión de unas 77 hectáreas, en los pueblos de Morata de Tajuña y Perales de Tajuña, compuestas en su gran mayoría por tierras cultivadas de extensión reducida, en las que el ambiente resultante muestra una gran heterogeneidad.
     
     
     
    Los resultados de las medidas puestas en práctica, observadas de modo conjunto, se aprecian en la mayor capacidad del hábitat para albergar mochuelos. Sólo en el primer año, con muchas de las medidas aún recién iniciadas, hemos encontrado a través de censos un número de mochuelos en estos lugares que triplica al encontrado en olivares monocultivados.

    A pesar de no haberse llevado a cabo algún tipo de cuantificación, el incremento en la abundancia de ortópteros en las zonas de vegetación natural ha sido también llamativo.

  4. Y SEGUIMOS TRABAJANDO EN 2013

    Durante 2013 contamos además con la participación del Ayuntamiento de Morata de Tajuña, con quien hemos firmado un convenio para el uso y adecuación de 95 fincas rústicas.

    Se trata de fincas improductivas desde el punto de vista económico y que no han sido tratadas con productos químicos, por lo que conservan una rica cobertura vegetal que alberga una gran diversidad de invertebrados y micromamíferos. Estas islas son auténticos oasis para los mochuelos y, más aún, cuando se encuentran rodeadas de hectáreas de olivares intensivos, en los que apenas pueden encontrar alimento.

    Uno de los objetivos que nos planteamos para este 2013 es extender el ámbito territorial del proyecto a otros municipios e, incluso, otras provincias. De hecho, este año ya tenemos fincas adheridas al proyecto en Arganda del Rey, Chinchón y estamos trabajando para ampliar el proyecto a otras localidades. Fuera de la Comunidad de Madrid, ya se han interesado propietarios de Cuenca, Cáceres y Jaén.

    Estamos convencidos de que esta estrategia de conservación puede reportar muchos beneficios a medio y largo plazo, pero sólo si conseguimos exportar este modelo y conseguir que se establezca como una alternativa viable frente a la producción intensiva que tanto daño hace a la biodiversidad.

    Si te parece interesante este proyecto, puedes ayudarnos con tu donación. Ten en cuenta que cualquier contribución, por pequeña que te parezca, es importante para intentar mejorar el hábitat de los mochuelos y contribuir a que no desaparezcan de nuestros campos. ¿Te animas?

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