Llegada de vencejos y golondrinas
Cada primavera, la llegada de vencejos y golondrinas a la península ibérica marca uno de los momentos más esperados del año. Estas aves migratorias recorren miles de kilómetros desde África para reproducirse en nuestras ciudades y pueblos, utilizando fachadas, cornisas y aleros como lugares de nidificación. Su viaje comienza atravesando el Estrecho y avanzando por valles fluviales hasta ocupar sus zonas de cría, en un fenómeno natural tan fascinante como vulnerable.

La llegada de vencejos y golondrinas a la península ibérica: aliadas invisibles
Estas especies no solo forman parte de nuestro paisaje cotidiano: son fundamentales para el equilibrio ecológico. Se alimentan exclusivamente de insectos, llegando a consumir enormes cantidades de mosquitos y otros invertebrados, lo que las convierte en un control biológico natural clave en entornos urbanos. Además, su presencia es un indicador de buena salud ambiental. Sin embargo, la pérdida de hábitat, la disminución de insectos y la destrucción de nidos están provocando un preocupante descenso de sus poblaciones, especialmente en el caso del vencejo .
Protección legal y qué hacer si encuentras un ejemplar
Golondrinas y vencejos están estrictamente protegidos por la legislación española, al formar parte del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial. Esto implica que destruir sus nidos —incluso si están vacíos— está prohibido y puede constituir una infracción sancionable. En la Comunidad de Madrid, estas acciones pueden conllevar multas de hasta 45.000 €, mientras que a nivel estatal pueden alcanzar los 200.000 €, en función de la gravedad del daño causado. Esta protección es especialmente estricta durante la época de cría, cuando cualquier alteración puede afectar directamente a su reproducción.

Principales causas de ingreso en el centro de recuperación
Las especies de vencejo , común (Apus apus) y pálido (Apus pallidus), ingresan en grandes cantidades a lo largo de la primavera y el verano en el centro de recuperación de Brinzal, mientras que las golondrinas común (Hirundo rustica) y dáurica (Cecropis daurica) lo hacen en menor medida. En estas primeras semanas, la mayoría de ingresos de vencejo corresponden a adultos accidentados o atrapados en patios interiores estrechos, de los que no pueden salir debido a su forma de vuelo. A medida que avanzan los meses y aumentan las temperaturas, comienzan a llegar pollos caídos de los nidos, afectados por el calor acumulado en los edificios. Finalmente, es frecuente la entrada de volantones y juveniles que, en sus primeros intentos de vuelo, caen al suelo sin capacidad para remontar o quedan atrapados en espacios cerrados. Cada uno de estos casos requiere atención especializada para garantizar su recuperación y regreso a la naturaleza. En cuanto a las golondrinas, sus problemas suelen estar más relacionados con la destrucción de los nidos y de accidentes fortuitos (choques contra ventanas, atropellos…).
Si encuentras uno de estos animales en el suelo:
- No lo alimentes ni le administres agua o medicación.
- Colócalo en una caja de cartón con agujeros, en un lugar tranquilo y donde no pase frío.
- Contacta cuanto antes con un centro de recuperación como Brinzal.
Cada gesto cuenta para su supervivencia.

Tú también puedes formar parte de su protección. Hazte socio de Brinzal y ayúdanos a seguir cuidando de estas especies que, cada año, regresan para compartir cielo con nosotros.
Esta actividad ha sido financiada por el Ministerio para la Transición ecológica y el Reto Demográfico, pero no expresa la opinión del mismo.