Cada año los cielos de nuestras ciudades vuelven a llenarse de uno de los sonidos más característicos del verano: el de los vencejos.
Estas increíbles aves están perfectamente adaptadas a la vida en el aire y pasan la mayor parte de su existencia volando. En el Día Mundial del Vencejo queremos acercarnos a ellas a través de 7 curiosidades sobre los vencejos que quizá no conocías que nos ayudan a comprender mejor por qué son tan especiales y por qué debemos protegerlas.
1. Su vida ocurre prácticamente en el aire
El vencejo es una de las aves mejor adaptadas al vuelo. Su cuerpo está diseñado para pasar la mayor parte de su vida en movimiento: tiene alas largas y estrechas, una silueta aerodinámica y unas patas muy cortas que apenas utiliza fuera del nido.
Estas aves pueden alimentarse capturando insectos en pleno vuelo, beber rozando la superficie del agua e incluso realizar gran parte de sus actividades sin necesidad de posarse. De hecho, solo abandonan el aire durante la reproducción, cuando necesitan ocupar un lugar seguro donde criar a sus pollos.
2. Duermen volando
Una de las curiosidades más sorprendentes del vencejo es su capacidad para dormir en vuelo.
Al caer la noche, algunos ejemplares ascienden a grandes alturas y aprovechan las corrientes de aire para mantenerse en el cielo mientras descansan. Durante estos periodos reducen su actividad y alternan fases de vuelo con momentos de reposo. Esta increíble estrategia les permite pasar meses prácticamente sin tocar tierra.

3. Son grandes viajeros
Los vencejos son auténticos viajeros incansables. Después de criar durante la primavera y el verano en Europa, emprenden un largo viaje migratorio hasta África, donde pasan los meses más fríos. Durante sus desplazamientos pueden recorrer miles de kilómetros y aprovechar diferentes rutas migratorias para encontrar las mejores condiciones de alimentación. Su capacidad de movimiento es extraordinaria: se estima que pueden realizar desplazamientos diarios de cientos de kilómetros, una hazaña impresionante para un ave de apenas unos 17 centímetros.
4. Vuelven al mismo lugar año tras año
Los vencejos son animales muy fieles a sus lugares de reproducción. Muchas parejas regresan cada temporada al mismo nido y utilizan los mismos huecos donde criaron anteriormente. Esta fidelidad es una de sus mayores fortalezas, pero también una vulnerabilidad. Cuando desaparecen los lugares adecuados para nidificar —por ejemplo, debido a reformas de edificios antiguos o la pérdida de huecos donde instalarse— las colonias pueden verse gravemente afectadas. Conservar los espacios de cría es una parte fundamental de la conservación de esta especie.

5. Construyen sus nidos con saliva
El nido del vencejo es una pequeña obra de ingeniería natural. Para construirlo recoge materiales ligeros como pequeñas plumas, restos vegetales o elementos que encuentra durante el vuelo. Después los une utilizando su propia saliva, creando una estructura compacta dentro de grietas y huecos. Aunque originalmente criaba en zonas rocosas, actualmente el vencejo común se ha adaptado especialmente bien a las ciudades, donde encuentra lugares adecuados en edificios y construcciones humanas.
6. Sus pollos pueden aparecer en nuestras ciudades durante el verano
Durante los meses de calor es habitual encontrar pollos de vencejo en el suelo, especialmente en zonas urbanas. A diferencia de otras aves, sus patas extremadamente cortas no están preparadas para caminar o impulsarse desde una superficie plana. Por eso, una cría que cae del nido suele necesitar ayuda para poder sobrevivir. Además, las altas temperaturas dentro de los edificios pueden provocar que algunos pollos abandonen antes de tiempo el nido al sufrir estrés por calor.

7. El vencejo es una de las aves que más ingresan en los centros de recuperación
El vencejo común es la especie que más ingresa en nuestro centro de recuperación. Durante la época de cría, en Brinzal recibimos numerosos pollos de vencejo que necesitan atención. En nuestro centro suelen ingresar dos especies en concreto: el vencejo común (Apus apus) y el vencejo pálido (Apus pallidus). Si encuentras uno, recuerda:
- No le des comida ni agua.
- No intentes mantenerlo en casa.
- Mételo en una caja de cartón con agujeros, mantenlo en un lugar tranquilo y contacta con el centro de recuperación de fauna más cercano.

Esta investigación ha sido financiada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, pero no expresa la opinión del mismo.