La lechuza común (Tyto alba) es una rapaz nocturna de tamaño mediano (35 cm, 300 gr.) fácilmente reconocible por su blanca coloración general y por su característico disco facial en forma de corazón. A diferencia de otras especies no posee penachos.

Sus ojos son de color negro y el pico, poco visible, de color marfil. Las extremidades inferiores son largas y poseen los tarsos emplumados. Las uñas son de color oscuro.

Desde BRINZAL queremos contarte una serie de curiosidades que te harán fan de este animal.

1. No siempre es totalmente blanca

Aunque en el campo las partes ventrales de la lechuza común son aparentemente blancas, en realidad la coloración de los individuos varía desde el blanco puro hasta el color ante oscuro fuertemente moteado.

Estas diferencias pueden deberse a la edad, al sexo y a la subespecie a la que pertenece.

Los pollos están cubiertos por un plumón blanco, que será sustituido por el plumaje juvenil, muy similar al adulto.

2. Vive ligada a la agricultura

La Lechuza Común vive en espacios abiertos. Eligen vegas y campos de cultivo, estepas, barbechos como área de campeo. Para descansar y criar elige agujeros amplios, bien sean naturales o creados por el hombre. Así, podemos encontrarla en grietas y oquedades de barrancos y roquedos, a veces en agujeros de árboles y más frecuentemente en iglesias, casas viejas, graneros, buhardillas, etc.

Es una especie muy ligada a las zonas humanizadas pues en éstas contienen oquedades cercanas a áreas abiertas provistas de abundantes presas.

En los últimos tiempos, este animal está encontrando dificultades a la hora de encontrar lugares para anidar. Teniendo en cuenta que se reforman las edificaciones y que se construye con paneles, que no dejan ningún hueco en sus fachadas, cada vez es más complicado para ellas encontrar ese agujero tranquilo donde criar.

 

3. Está en peligro en la Comunidad de Madrid

La Lechuza Común puede encontrarse en toda la península Ibérica, así como en las islas. Se comporta de modo sedentario. Durante los inviernos más duros, se unen a nuestra población ejemplares procedentes del norte de Europa.

Por desgracia la falta de lugares de nidificación, el cambio de usos del suelo y la utilización de rodenticidas, además de la construcción de carreteras, está poniendo en peligro la supervivencia de esta especie en la Comunidad de Madrid y a la larga en todo el territorio.

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4. Es capaz de volar en completo silencio

La lechuza caza desde algún posadero o percha, o bien mediante cernidos e inspecciones por el terreno con vuelo bajo. La mayoría de las presas las consigue en el suelo. Sus presas son casi exclusivamente micromamíferos cuya supervivencia depende de su sigilo y de la detección de sus presas.

Para poder atrapar a sus presas antes de que salgan corriendo en el silencio de la noche, su vuelo debe ser completamente silencioso. Así, sus plumas son extremadamente suaves, para evitar ruidos al friccionar unas con otras. Además, en sus plumas primarias, cuenta con unas escotaduras con forma de peine, que hacen que pase el aire y minimicen el ruido a aletear.

5. Es una gran aliada para la agricultura

Como ya hemos visto, su dieta se basa principalmente en micromamíferos, principalmente topillos y ratones, por lo que es una gran herramienta a la hora de controlar posibles plagas.

Normalmente, ante la presencia de estos roedores, la práctica más extendida es la utilización de venenos, así se reduce la población drásticamente, llevándose por delante a toda la cadena trófica (lechuzas, zorros, buitres, etc.) y cronificando el problema, ya que ante esta disminución tan drástica, los roedores redoblarán sus esfuerzos por mantener la población, provocando una nueva plaga.

Una sola familia de lechuzas es capaz de cazar 7000 ratones al año. Si en lugar de veneno se fomentara la presencia de lechuzas y de otro tipo de fauna que controle la población, la pérdida de cosecha sería ínfima y evitarían las plagas, por lo que el veneno no sería necesario y supondría un ahorro económico para los agricultores.

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6. Puede criar durante casi todo el año

Las fechas en la que cría la lechuza están más determinadas por la disponibilidad de presas que por el momento del año en sí. Normalmente, la puesta se realiza sobre una capa de egagrópilas hacia los meses de marzo-abril, llevándose a cabo a veces una segunda y tercera puesta más tarde.

La puesta consta de 4 a 7 huevos blancos elípticos, puestos con intervalos de 2 o 3 días, que sólo incuba la hembra y lo hace desde el primer huevo. Los huevos eclosionan a los 28-31 días.

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7. Está rodeada de misterio

La Lechuza Común ha tenido diversos significados a lo largo del tiempo y en distintas culturas de todo el mundo. Descubre algunos de sus Mitos y Leyendas.